domingo, 9 de diciembre de 2018

¿Desaparecerán la peculiaridad y las nuevas ideas?




Ciertamente deberíamos estar preocupados por la privacidad de nuestros datos ante la continua explosión de nuestra exposición digital y frente a la diarrea narcotizante de los medios de comunicación, sólo focalizados en general en mantenernos pendientes de sus pantallas el mayor tiempo posible. La inteligencia artificial, silenciosa pero cada vez más presente en los motores de los buscadores, redes sociales y en los dispositivos que más usamos, es como un lazarillo que cada vez nos guía más certeramente gracias al reguero de datos y contenidos que dejamos en nuestro paso por internet. 

Nuestro tiempo de introspección se resiente con los continuos cantos de sirena de los dispositivos que pulsamos, vemos u oímos.

Hay muchos estudios que ratifican la importancia de los sesgos cognitivos. Esto implica que por lo general nos encanta que nos digan cosas con las que estamos de acuerdo. Nos encanta estar con personas con las que estamos de acuerdo. Y parece que cuando estamos muy de acuerdo nuestras posiciones tienden a radicalizarse. En general, parece que nos cuesta trabajo escuchar pensamientos divergentes, especialmente cuando afecta a algo profundo en nosotros, como por ejemplo nuestros valores y convicciones. 

Si tendemos a la homogeneidad o cómo decía Thomas Friedman "El mundo es plano", ¿donde estará la diferenciación en el futuro? Y por tanto, ¿estamos perdiendo peculiaridad, creatividad, la capacidad de imaginar?

A la luz de la eclosión del número de empresas startups a nivel mundial, no parece que éste sea el caso. En todos los países y en todos los sectores y cada vez más población a nivel mundial, de forma especial en países emergentes, se están incorporando gracias a la revolución digital a unas posibilidades de desarrollo impensables hace unos pocos años. Sí que parece cierto que cada vez hay menos compañías listadas en los mercados de valores, aunque quizá ello tiene que ver con que las compañías ven más posible el crecimiento fuera de los mercados de capitales públicos por todas las exigencias que ello comporta. Además, hay otras formas de financiarse, como señalaba David Cano en su reciente post

También es cierto que la riqueza se está polarizando (diferencias entre los más ricos y los siguientes niveles), pero no hay ninguna duda de una mejora generalizada de las opciones de una gran masa de la población mundial. En mi opinión, estamos en la parte inicial del famoso ciclo de Gartner, y que la siguiente fase será problemática como consecuencia del desinflamiento de una expectativas excesivas. Ello podría combinarse con los efectos de una intensa robotización que afecte a puestos de trabajo que no encuentren alternativas de forma inmediata. 


domingo, 2 de diciembre de 2018

La longevidad y sus consecuencias


La longevidad es uno de los principales cambios de la humanidad, con numerosas implicaciones. A varias de ellas se está respondiendo con una adecuada adaptación en tiempo y forma. A muchas otras, no. Es más, parece que estamos muy lejos, si quiera, de que ser conscientes del cambio y de su impacto (luego ya vendría la reforma). Estamos hablando de las pensiones y este libro de José Antonio Herce sirve para, al menos, conocer las consecuencias del aumento de la esperanza de vida (cada año aumenta en dos meses y medio más) en uno de los mayores logros económicos y sociales de los últimos años: las pensiones.

“Nunca como ahora ha sido más necesaria la información precisa, regular y actualizada sobre las pensiones. La información sobre este fenómeno viene mezclada con el ruido, cuando no la des-información o la contra-información”



Tópicos y desinformaciones

Con un lenguaje sencillo y directo (como lo son sus artículos, cuya recopilación configura este libro[1]) expone el problema y desvela algunos de los tópicos, como, por ejemplo:

“En los escasos países en los que las pensiones de la Seguridad Social se financian íntegramente con impuestos (Dinamarca es el caso unánimemente citado), estas pensiones son básicas, casi universales, y se completan con pensiones de capitalización obligatorias ya que en ausencia de estas las primeras no serían suficiente”.

O este otro:

“Aunque se da por hecho que nuestras pensiones son contributivas[2], la realidad es que lo son en muy escasa medida y que no son adecuadamente proporcionales a las cotizaciones realizadas. Al cabo de unos 12 años de jubilado, la Seguridad Social ya ha devuelto todas las cotizaciones y restan 10 años de vida. El sistema de pensiones de la Seguridad Social español es uno de los más desproporcionados que existen. Las pensiones no pueden ser vistas como loterías o seguros de incendios que nos dan beneficios elevadísimos a cambio de primas insignificantes”


Álgebra vital

Fuente: Elaboración propia a partir del concepto acuñado por J.A. Herce. Interpretación propia del concepto “volumen de la insostenibilidad”