jueves, 30 de agosto de 2018

Cómo tomamos decisiones

Me interesa conocer cómo tomamos decisiones. Y lo primero es saber las estructuras cerebrales que están implicadas en la evaluación de las recompensas y de los riesgos. Para ello, nada mejor que un neurólogo. Para las siguientes fases, un psicólogo y, si lo que nos interesa es la toma de decisiones económicas y financieras, un economista. Este libro es muy útil en lo primero, pero en mi opinión no está a la altura en los siguientes pasos. En especial en los aspectos relacionados con los mercados financieros, en donde me temo que los ejemplos son tópicos y no gozan del suficiente contraste empírico. Lo siento pero no, la testosterona no es un indicador fiable de la calidad de un gestor de carteras. Y tampoco la fase lunar. Además, es imprescindible citar las fuentes de los estudios a los que se hace referencia (el libro no tiene una bibliografía).


Pero la primera parte me ha servido para empezar a entender cómo funciona el cerebro. Y me ha motivado para profundizar en las estructuras del sistema de recompensa cerebral (la región cerebral del “sí”) y del sistema de aversión a la pérdida (la región del “no”). El primero, compuesto por, entre otros, el núcleo accumbens y el córtex prefrontal, nos llevan hacia el sí (se activa cuando nuestro cerebro interpreta una recompensa). Lo dopamina es el neuorotransmisor que permite su funcionamiento. El segundo, que no tiene una definición anatómica tan detallada, aunque se conocen varias estructuras que participan como la amígdala cerebral y la ínsula, bloquea la decisión y nos lleva al no.

jueves, 23 de agosto de 2018

10.000 horas


Este es un libro optimista, pero no al estilo de los libros de autoayuda que prometen que te vas a convertir en millonario, en empresario de éxito o en un líder, sino al estilo que nos dice la neurociencia: las posibilidades de nuestro cerebro son aún mayores de lo que creíamos.



José Antonio Marina es un investigador del aprendizaje, por lo que este es un libro sobre la importancia del aprendizaje, “la tercera fuerza evolutiva tras las mutaciones y la selección natural. La capacidad de aprender que tiene nuestro cerebro nos ha ido distanciando cada vez más de nuestros parientes animales. Todos tenemos memoria, pero la nuestra es más amplia, versátil y, sobre todo, hemos aprendido a gestionarla y a utilizarla”.

jueves, 9 de agosto de 2018

España necesita una agenda de país para la vida de 100 años

Hace más de seis meses que escribí en este blog sobre "La vida de 100 años".

Hoy veo con cierta envidia una entrada en el Financial Times, donde se hace eco de que el libro de los profesores Lynda Gratton y Andrew Scott se ha convertido en una cuestión nacional en Japón. El propio primer ministro Shinzo Abe ha creado una agenda de país para abordar los retos y oportunidades que una vida más larga tiene en el país más envejecido del mundo, Japón. El propio Abe preside las reuniones de un grupo multidisciplinar que estudia y coordina las distintas iniciativas.

Shinzo Abe preside el consejo para el diseño de la sociedad en la vida de 100 años 
El libro fue publicado en España a mitad de 2017 por la editorial Versus, comenzó con una tirada modesta y no ha estado en los lineales de las principales vendedoras del país de libros, pero aún así fue identificado por el jurado de los premios al mejor libro de empresa Knowsquare como el libro más relevante del año pasado. El tema ha generado debates en la Fundación Fide, y algunas compañías de seguros e inversiones lo abanderan como herramienta para sensibilizar a los españoles sobre la necesidad de ahorrar recurrentemente. Incluso ha tenido una cierta cobertura en diarios como El Mundo y la Fundación Rafael del Pino le dedicó una sesión, pero los líderes políticos y sociales siguen silenciosos sobre los indudables efectos que la ampliación de la vida biológica tendrá en todos los aspectos de la vida de las personas. En todo caso, los debates siguen concentrados en la mediática "hucha de las pensiones" y la siempre inacabada reforma del Pacto de Toledo sobre pensiones.

Sin duda, Japón tiene muchas razones para liderar una agenda de acción innovadora en la materia dada su estructura demográfica, social y empresarial. No sólo es el país más envejecido del mundo, sino que su mano de obra empieza a escasear y los cuidados a los mayores, una cuestión fundamental en su cultura, necesitan de muchas manos y los japoneses piensan abordarlos con la implantación masiva de tecnologías robóticas. Japón tiene una tradición de liderazgo ante grandes retos como demostró su resurgimiento y primacía tecnológica durante los años posteriores a la derrota en la Segunda Guerra Mundial.

jueves, 2 de agosto de 2018

Nuevos modelos de negocio: incumbentes contra insurgentes (I)


De forma algo inesperada, se nos ha calentado el verano a los españoles, y no precisamente porque la climatología siga este año por los derroteros que ya nos deparó el agobiante verano de 2017. 

Es porque la transformación digital, la Revolución 4.0, la Cuarta Revolución Industrial o la climatología del cambio digital, en su irreversible transformación de la economía y la sociedad, ha estallado una vez más poniendo de manifiesto el conflicto entre las estructuras de antes y las de ahora (incumbentes e insurgentes). Dura pugna donde cada uno tiene sus argumentos, y donde al final se impondrá lo de siempre: la eficiencia y la conveniencia para el cliente. Lo contrario sería crear silos de ineficiencia donde los últimos perjudicados son los usuarios, que no digo que no pase, porque los políticos son capaces de cualquier "proeza". Algunos recuerdan que los coches de caballos dieron paso a los coches a comienzos del siglo XX, pero en aquel momento había menos leyes y regulación, y muchos menos derechos adquiridos. Ahora no es así, y sobre todo, todo va más rápido. Esta vez es diferente.


Los taxistas de Barcelona y Madrid se han lanzado a la calle porque no pueden soportar la competencia de los servicios VTC organizados alrededor de plataformas como Uber o Cabify. Las rentas de un monopolio organizado por concesión pública se van evaporando en un sector que pagó un alto precio por sus licencias y no sólo eso, es que no quiere reconvertirse. Es cierto que sus tarifas están reguladas frente a la no regulación de precio de las carreras de los VTC, pero ello refleja precisamente la injusticia del intervencionismo de la administración. Es cierto que el taxi como servicio público vertebra y organiza la movilidad ciudadana, dotando de una conveniencia de disponibilidad de unidades que hasta hace poco parecía aceptable. Pero los tiempos han cambiado. 

Las plataformas de VTC ofrecen precios de mercado o más baratos (si usamos como referencia el precio de los taxis), eficiencias de mercado, un servicio de conveniencia impecable, sin más requisito que disponer de una licencia VTC. El resto es gestión pura y dura de una empresa que busca sobre todo y como todas, la maximización del valor para el accionista a través de la satisfacción de los usuarios, porque sabe que éstos al final inclinarán la balanza. Ahora bien, si no hubiera taxis y todo fueran plataformas VTC que no estuvieran reguladas como las actuales, ¿no debería haber una regulación que estableciera los parámetros de servicio de movilidad pública de los servicios VTC? Para mí sin duda alguna la respuesta es sí. Creo que habrá que ver el devenir a más largo plazo del conflicto taxistas/VTC, más allá de traspasar responsabilidades estatales a las comunidades y municipios (que por cierto me parece un paso hacia la micro que no debería hacernos perder el punto de vista macro del tema). Viendo el panorama de la movilidad urbana de forma más comprehensiva, tenemos que tener en cuenta otras alternativas privadas que van emergiendo y que complementan las opciones en la contienda actual. Me refiero a las distintas alternativas de mobility sharing (Emov, Zitty, bicicletas compartidas,...).