sábado, 28 de enero de 2017

¿Necesitamos un nuevo software social?

Foto cedida por el Autor

El título puede parecer provocador, pero la pregunta no es desproporcionada ante la magnitud de los cambios a los que estamos asistiendo.

La pregunta corresponde al enunciado de una reunión de brainstorming sobre sociedad digital organizada en FIDE por Rafael Martínez Cortiña con Javi Creus como ponente. Sin duda, Javi es una persona firmemente asentada en el conocimiento de la tecnología y en los retos que plantea en la sociedad. La influencia de las redes sociales, votaciones que arrojan resultados inesperados, la reacción de reguladores y grupos de presión ante el avance de fórmulas de negocio surgidas al calor de internet, son algunos de los exponentes que indican que estamos atravesando una etapa de cambio acelerado.

En el centro está el nuevo ciudadano conectado, que ahora produce además de consumir, categoría donde le ubica este sistema económico que ahora confronta su renovación o desaparición en muchos sectores. Ese nuevo ciudadano que no se siente representado por los medios de comunicación, partidos políticos o poderes económicos tradicionales, que se pregunta si las instituciones pueden hacer mejor su trabajo o que cada vez encuentra más dificultad para encontrar un trabajo como en el siglo XX. Ese ciudadano que pone en valor sus activos y capacidades a golpe de clic, que prefiere (o no tiene otra opción) cada vez más pagar por usar que poseer.

Y en la estratosfera, luchas de geopoder al más alto nivel, donde las nuevas multinacionales se codean con los lobbies establecidos para crear un nuevo equilibrio donde la regulación actual es vista como anacrónica y un obstáculo para liberar las opciones que la tecnología otorga al nuevo ciudadano digital.

Es tal la miríada de cambios “funcionales” que aporta la tecnología que no es fácil tener una perspectiva global del relato que los engloba. Relato entendido como ese nuevo "software social" que de alguna forma se está programando.

miércoles, 11 de enero de 2017

Crecer reduciendo la financiación bancaria


La transformación del sistema financiero español como consecuencia de la crisis económica asociada al estallido de la burbuja inmobiliaria se convertirá en un caso de estudio a nivel internacional. Si bien sus capítulos finales están aún por escribir, los rasgos más importantes del proceso están ya definidos, entre ellos la intensidad en la reducción del censo de entidades y el papel de eje central que han desempeñado los tres grandes bancos. Entre Santander, BBVA y Caixabank han absorbido el 30% de los activos implicados en las operaciones corporativas.

Además de la disminución del censo, otros de los rasgos del cambio es el menor protagonismo en la financiación del tejido empresarial. Y es que la recuperación económica de los últimos cuatro años se está produciendo sin recurso al endeudamiento bancario, al menos si lo analizamos en términos netos. Si bien es verdad que las entidades han vuelto a conceder crédito, lo hacen por importe que, como mucho, iguala a las amortizaciones. De ahí que el saldo permanezca esté cediendo. En definitiva, estamos observando cómo el PIB crece a ritmos del 3,0%, reduciendo el apalancamiento bancario. La economía española habría eliminado su dependencia del sistema bancario para crecer. Y esto es así, al menos, por dos motivos.

jueves, 5 de enero de 2017

Comprender los Mapas Mentales (enseñanzas de cartografía y linguistica) en conflictos complejos

Zona de conflicto entre India y Pakistan

Se dice que los mapas son representaciones fidedignas de las divisiones entre países, y seguramente es así cuando las fronteras no están en disputa. También es posible que cuanto más cerca has vivido de una frontera más probable sea que el límite se difumine, sea porque tu familia está a ambos lados, porque tienes amigos, relaciones sociales o negocios entre uno y otro lado. En este caso la frontera se torna en una línea administrativa (pagamos impuestos o recibimos la sanidad en uno u otro territorio).


Hay no obstante ocasiones en que la frontera está clara para cada parte cuando hay una región en disputa, como es el caso de la región conocida como "Jammu y Cachemira", buena parte de la cual la India considera propia, de la misma forma que también lo piensa Pakistan. De hecho, si uno mira un mapa de la India en la propia India verá una representación distinta del que se ve en Pakistán. En el mapa de arriba de Google, si marcas un punto en la zona en disputa no aparecen las coordenadas, mientras que sí lo hacen en las regiones limítrofes de India y Pakistán que no están en disputa. Google llegó a causar un conflicto involuntario con la India cuando atribuyó la región de "Arunachal Pradesh" a China,  y Google publica un sitio cartográfico independiente para los usuarios chinos, que funciona dentro de un gran servidor de seguridad chino. Pero esto no es una concesión exclusiva a Beijing. Google mantiene versiones específicas de mapas de 32 regiones distintas para diferentes países de todo el mundo, cada uno de los cuales cumple con sus respectivas leyes locales.