viernes, 1 de julio de 2016

La Ciberdiplomacia: cómo afrontar los desafíos del ciberespacio



Tanto gobiernos como empresas tienen que afrontar los problemas y desafíos que surgen en el ciberespacio. La amenaza más obvia, y más presente en los análisis de gobiernos y empresas, son la ciberseguridad y los hackers. Sin embargo existe un amplio ámbito de otros problemas que han surgido en el ciberespacio. Incluyen como regular las OTT  - over the top - (el ecosistema digital de servicios y actividades que se han construido encima de las estructuras nacionales de telecomunicaciones), la privacidad, la accesibilidad, la universalidad, la gobernabilidad de dominios, la fiscalidad, la encriptación y la promoción del odio y del conflicto a través de internet. Estos temas son tan importantes porque ya no podemos hablar de un sector de comunicaciones o un sector digital de la economía. Todos ya vivimos y trabajamos en una red compleja de proveedores e usuarios, donde los usuarios de un servicio son los proveedores de otro. El ecosistema digital en este sentido es la economía, y si lo regulamos mal,  afecta a toda la economía y por tanto a la sociedad en sentido amplio.   

Estas cuestiones y problemas del ecosistema digital son muy parecidos a los que surgen de la nueva agenda de seguridad internacional (por ejemplo el cambio climático o las enfermedades pandémicas): no tienen soluciones puramente técnicas, no se pueden resolver por ningún país, o grupo de países - necesitan colaboración al nivel global -, y esta colaboración tiene que ir más allá de los gobiernos e incluir a las organizaciones internacionales, las empresas, las universidades, las ONG y la sociedad civil. Necesitan la negociación y la creación de coaliciones entre los distintos actores. Para promover esta colaboración tanto los gobiernos como las empresas y las ONG tienen que desarrollar capacidades ligadas a la ciberdiplomacia.  

La ciberdiplomacia es el uso de las técnicas y la mentalidad del diplomático para tratar de los problemas y los temas que han surgido en el ciberespacio (a diferencia a la diplomacia digital que es el uso de las herramientas digitales para promover una estrategia diplomática - el autor habla de esta diferencia aquí. Se enfoca en el análisis de los problemas y temas, la identificación de los stakeholders clave, la generación de las redes de información e influencia y la creación de coaliciones de actores tanto estatales como no-estatales para promover las soluciones preferidas. En su aspecto más público, trabaja para crear un entorno general político tanto como social favorable a las políticas más específicas que luego se presentan. En el caso de como regular las OTT o el internet en general un trabajo previo es explicar a la opinión pública que existe un problema (en el caso de la ciberseguridad, la pública ya sabe que hay problema). Una ventaja adicional de las estrategias de la ciberdiplomacia es que ayudan en romper los silos internos que tanto dañan a la empresa para afrontar los desafíos externos no-comerciales.    

La empresa no puede dejar la gestión de los problemas de ciberespacio a los gobiernos. Tiene sus propios intereses en cómo se hace, que en ocasiones puede no coincidir no coincide con los del gobierno. Los resultados de estos debates van a afectar directamente al modelo de negocio de la empresa. De la misma forma  que gobiernos y ONGs, las empresas tiene "skin in the game". Tiene que participar activamente en los debates sobre como regular  el ciberespacio y como colaborar contra los ciberataques. De la misma forma que gobiernos y ONGs, necesitan su propia estrategia de Ciberdiplomacia.  
Esto implica todo un ámbito de técnicas diplomáticas, tanto digitales como no digitales, para crear un entorno político y social favorable a las soluciones preferidas de la empresa, y para crear las redes de información e influencia dentro los stakeholders clave. El siguiente paso es aprovechar estas redes para crear  coaliciones heterogéneas de los actores estatales y no- estatales, incluyendo las ONGs, medios de comunicación, los académicos y las otras empresas, para promover las soluciones preferidas. Tales coaliciones heterogéneas de los actores estatales y no estatales ya han cambiado radicalmente la diplomacia del cambio climático y del comercio internacional. Si la empresa quiere un marco regulatorio del internet que permite que su negocio florezca, tiene que tomar la iniciativa diplomática.

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