martes, 31 de mayo de 2016

Las dudas de Reino Unido sobre la Unión Europea


El referendum sobre el Brexit es la decisión mas importante que los británicos de esta generación van a tomar... 

Tal es la opinión los líderes proponentes del campo "Remain" o "Leave" respecto al referendum que se celebrará el 23 de Junio. Sobre todo porque es una decisión irreversible, durante al menos un tiempo bastante largo, y cuyas consecuencias habrá de afrontar al menos una generación si no más de británicos. 

Nada mejor que discutir la materia con un experto como el diplomático y experto Shaun Riordan, como él dice un británico anglo irlandés casado con una escocesa, que alerta que la diversidad de sentimientos de las distintas nacionalidades dentro del Reino Unido añade aún más complejidad a la decisión de Junio.

Todas las partes coinciden que después del 23 de Junio las cosas ya no serán iguales. Por supuesto, serán aún más drásticas si ganan los partidarios de la ruptura. Pero también si Reino Unido permanece, buena parte de las demandas del campo Leave habrán de ser tenidas en cuenta, posiblemente más allá de los acuerdos de Cameron del 19 de febrero con la Unión Europea. Porque la Unión Europea dista mucho de ser un modelo de referencia en la percepción de muchos europeos, si lo evaluamos desde la perspectiva de su burocracia y rigidez, su falta de cohesión política interna y sobre todo, la falta de respuesta efectiva como bloque a problemas de la globalización. No es menos cierto que la crisis de 2008 sigue pensando sobre una Europa que acaba de recuperar el máximo de PIB desde comienzo de la crisis, pero que continúa sin responder sobre la durabilidad del Estado de Bienestar europeo en un mundo de competencia global. 

En primer lugar, es debatible si los gobiernos han de hacer uso de actos de referendum para preguntar su opinión a la ciudadanía, ya que se habrían de entender como delegados por mandato electoral para el desarrollo de sus programas respectivos, y si los votantes los eligen, tienen suficiente respaldo para ejecutar su contenido. Basta con que los programas sean suficientemente claros y explícitos para transmitir las intenciones de sus proponentes. Pero además, hay un consenso importante sobre el riesgo innecesario de este referendum. Sin negar que Reino Unido sufre como la mayoría de los países de la UE brotes significativos de involución del proceso de construcción europea a partir de discursos populistas de recuperación de intereses nacionales, no es menos cierto que el referendum británico es convocado por David Cameron durante la campaña de las últimas legislativas respondiendo a los brotes extremistas dentro del partido conservador, especialmente a través del UKIP de Nigel Farage. Obviamente Cameron no pensó que los apoyos a la campaña Leave llegarían a situar las probabilidades en un casi 50/50. Por tanto, una circunstancia de gestión "interna" del partido "tory" obligó finalmente a  Cameron a convocar el referendum del 23 de junio. 

lunes, 2 de mayo de 2016

El rol de la Inteligencia Económica en el siglo XXI


A Carl von Clausewitz, militar prusiano, historiador y teórico de la ciencia de la guerra, se atribuye la frase: “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Combatió en las guerras napoleónicas entre otras batallas, momentos de construcción de identidades nacionales tras la convulsión creada por la revolución francesa y la expansión imperialista de Napoleón. Eran guerras sin cuartel, donde cada parte usaba sin restricción el mejor armamento disponible contra la otra.

La situación cambia tras la II Guerra Mundial con las primeras bombas atómicas. Desde entonces, las guerras no son necesariamente menos cruentas, pero los recursos armamentísticos de alto potencial destructivo tienen una finalidad disuasoria, siendo opciones que ninguna parte desea usar ya que las pérdidas de vidas y consecuencia de la escalada pueden ser incontrolables. Y ello no obsta para que conflictos bélicos hoy en día sigan dirimiéndose con una violencia inaudita.

La eclosión de las grandes corporaciones y de los intereses de Estado en un mundo cada vez más multipolar a finales del siglo XX y comienzos del presente plantea no obstante otras formas de competencia entre naciones y buena parte de las técnicas militares son de cierta aplicación en la nueva guerra: una guerra por la supremacía política y económica. Por tanto, hay una batalla soterrada por defender intereses de estado o de compañías y para ello las fronteras entre la inteligencia militar y la inteligencia “económica” se desdibujan y con frecuencia se complementan. Este tipo de guerra persigue objetivos de colonización económica e influencia política antes burdamente perseguidos a través de conflictos bélicos o de alianzas tácticas entre reinos o estados en épocas más recientes.