jueves, 12 de septiembre de 2013

¿Qué hacer con España? Del capitalismo castizo a la refundación de un país



Son muchos los libros, ensayos y propuestas que han visto la luz en los últimos años en un intento de explicar las distintas crisis que padece nuestro país, aportando soluciones a los problemas creados por la falta de crecimiento, incluso recesión, tras el estallido del modelo económico que se agotó con el corte del crédito ilimitado que existió antes de 2007. La poliédrica naturaleza de la peor crisis vivida por España desde el inicio de la democracia complica especialmente su comprensión profunda por el dilatado período de gestación, y un análisis riguroso requiere un trabajo de documentación, hilado argumental y visión de la amplitud de las reformas.

En mi opinión, pocos libros como “Qué hacer con España, del capitalismo castizo a la refundación de un país”, se aventuran con tanta originalidad, osadía, acierto y globalidad a la hora de explicar el caso español en el contexto global.


César Molinas no es un escritor prolífico al uso, pero su bagaje y experiencia como matemático y estadístico, ex director de planificación presupuestaria del Mº de Economía y Hacienda, su etapa en el banco de inversión Merrill Lynch, su faceta como politólogo e historiador, y más recientemente su involucración en el capital riesgo, le sitúan en una posición de privilegio para alumbrar este ensayo. Este es un libro complejo por ambicioso, porque toca muchos temas, yendo de lo general a lo particular, para acabar con propuestas concretas para lo que él llama “refundar” España. El artículo “Una teoría de la clase política española”, publicado en El País en septiembre de 2012, forma la parte central de este libro, ha sido uno de los más leídos de todos los tiempos en la prensa digital. El artículo, y podríamos decir buena parte del libro, coincide con los postulados del ya famoso libro “Por qué fracasan las naciones” de Acemoglu y Robinson, uno de los libros finalistas de los últimos Premios Know Square al Mejor Libro de Empresa 2012. Y lamentablemente, es mucho lo que en España debe cambiar y depende de los partidos políticos para ser un país de éxito, más allá de las medidas cortoplacistas de cada ciclo electoral.


El libro se estructura en 3 secciones: hacia adónde va el mundo, de dónde viene España y qué hacer con España. Simple hoja de ruta para entender el problema y las soluciones en el contexto global donde las naciones cada vez más compiten como y junto con las empresas. No es fácil hacer un ejercicio de retrospectiva tan brillante, articulado y conexo, desde el cual catapultar propuestas concretas.

El autor repasa el origen de la sociedad occidental, y el diferente camino seguido por los países de religión protestante y católica, con distintos niveles históricos de alfabetización e independencia de pensamiento; de cómo la Ilustración semilló especialmente en los países del norte de Europa e Italia pero apenas germinó en España; de cómo la cultura de esfuerzo y promoción del talento ha creado diferencias de productividad entre países del norte y del sur de Europa sin que ya exista el recurso a la devaluación cambiaria, por lo que no queda más que la deflación competitiva o la búsqueda de modelos alternativos de crecimiento donde el capital humano es crítico. De cómo cambió la organización social: el feudalismo y la monarquía absoluta murieron en Francia, que creó la primera Nación-Estado donde los ciudadanos, a cambio de unos servicios que esperan recibir del Estado, se comprometen con la integridad territorial y la expansión de su “modelo de pensamiento” en las primeras guerras napoleónicas. Aparece el concepto de “Liberté, Egalité, Fraternité”, Los estados occidentales han legislado para consolidar los dos primeros conceptos. Sin embargo, el concepto de “Fraternité”, en el mundo occidental y ante la caída del fascismo y comunismo,  se propone más como parte de la esfera privada de los individuos, ya que los estados no pueden asegurarla por decreto. Es un primer ataque al estado del bienestar insostenible que el envejecimiento demográfico pondrá a prueba y Molinas propone información, educación y planificación para abordar el problema de las pensiones, tan ligado en nuestro país al ahorro-previsión a través de la vivienda, y los problemas de falta de movilidad que en ocasiones conlleva la vivienda en propiedad. Es lo que el autor llama “el 3 en 1 español”.

Es especialmente retador su concepto del “fin de la Historia” con mayúsculas, a partir de 1989, con la caída del muro, que inaugura una época donde el capitalismo y la democracia parlamentaria no tienen rivales como mecanismos de la organización de la vida política y social. El concepto de “occidentalización” de las ideas va tomando cuerpo y “marida” a distintos ritmos en el mundo, el fin de los grandes conflictos bélicos o “guerras epocales” como mecanismo de cambio del status quo: la disuasión a través de la amenaza nuclear y la impopularidad de las grandes intervenciones hará que los conflictos se diriman localmente y además con ejércitos en ocasiones semiprivados y con alto uso de tecnología.

La conclusión es que el gap de crecimiento y riqueza entre países desarrollados y emergentes se cerrará gradualmente y ya que Europa no puede competir por demografía o costes, hay que apostar por capital humano, innovación y talento. Es muy interesante el rol que atribuye a los Estados en relación con sus ciudadanos: han de facilitar el desarrollo las capacidades de los individuos y no maximizar  o proteger un estado de bienestar infinanciable.

España, siguiendo la línea argumental de Ortega en su “España invertebrada”, carece de un proyecto suficientemente integrador y de futuro salvo el paréntesis (bastante agotado) de la transición democrática. Los partidos mayoritarios no ofrecen un proyecto ilusionante que permita integrar a ciudadanos y ello es especialmente evidente en algunas regiones. Hay 3 dimensiones de la actual crisis que se superponen y que necesitan resolución: la crisis económico-financiera, que nos ha llevado a una tasa de paro del 26% de la población activa, un endeudamiento exterior del 167% del PIB, un déficit público estructural donde hay que rebajar un 4,5% por el exceso de complejidad en la organización del Estado e ineficiencias en la gestión. La crisis político-institucional, donde se aprecian disfunciones en prácticamente todas las instituciones de funcionamiento del Estado que se crearon en la Constitución de 1978. Hay también una crisis de valores, relativismo e irresponsabilidad que afecta a todos los estratos de la sociedad.

Si bien la parte más convencional del libro (por haber sido ya tratada por otros autores) es la referente a las soluciones que justifican el título del libro, no por ello dejan de ser brillantes en su exposición y exhaustivas en su amplitud. Como primeras medidas, propone una nueva Ley de Partidos que regule la actividad y funcionamiento de los partidos políticos para acercarlos a la sociedad y fomentar la transparencia, y una reforma de la Ley Electoral hacia un sistema mayoritario de circunscripciones uninominales que acerque el desempeño de los candidatos a los electores en lugar de a las cúpulas de los partidos. Propone reducir el peso excesivo de los agentes sociales, que partiendo de sus delimitados nichos fundacionales se han configurado en actores políticos en áreas para las que no tienen competencia ni legal ni social, y una despolitización de los órganos reguladores y fiscalizadores que se denominan “independientes”. Finalmente, propone también una reforma de la justicia, dotándola de mecanismos de funcionamiento más ágiles y meritocráticos (especialmente genuina es su propuesta “por una lotería de jueces”), simplificando su complejidad administrativa, en buena parte fruto de la organización territorial del Estado con las 17 autonomías.

El énfasis en la necesidad de mejorar nuestra capacidad de generar talento lleva a César a proponer un Plan Marshall de reforma de la educación en España, hoy moneda de cambio de adoctrinamiento y campo de batalla de las ideas de los partidos políticos, fomentando un cambio en el bachillerato, inspirándose en centros de referencia como ha sucedido con los Centros de Alto Rendimiento (CAR) que tan buenos resultados deportivos han permitido cosechar, orientando la gestión de los centros para promover en los alumnos valores de ambición, esfuerzo y humildad. Es especialmente negativo en su diagnóstico de la Universidad, donde ninguna de las públicas se encuentra entre las primeras 150 del mundo. El autor esboza reformas para que las universidades compitan por los mejores estudiantes, los mejores profesores e investigadores, como sí lo han hecho las escuelas de negocios.  Y no es un problema de dinero, sino de cómo se emplea en la educación y cómo funciona el círculo de relación entre Universidad y empresa a través de la formación orientada a necesidades, investigación e innovación. Como explica el autor, no es tanto una cuestión de cambio de programas sino de “cómo se enseña”, y la relación fructífera entre el docente y el alumno, que se catapulta por la experiencia y capacidad docente, el interés en renovarse y la competencia investigadora del enseñante. También propone un mecanismo rápido de creación de empresas, simplificación de trámites y autorizaciones, que permita operar a una empresa desde que se presenta la documentación en el Registro Mercantil.

La cultura del ahorro-jubilación a través de la vivienda en propiedad, la falta de educación y formación sobre el problema de la sostenibilidad de las pensiones futuras, y la situación de relativa inflexibilidad en cuanto a movilidad geográfica-laboral son problemas que se autoalimentan y que necesitan soluciones. Hay que identificar qué es o no financiable por el Estado considerando las tendencias demográficas y una proyección realista del PIB, fomentar sistemas privados o públicos de planificación de la financiación de la jubilación a través de ahorro-previsión, continuar las reformas del mercado laboral para reducir la temporalidad y la dualidad de contratos, y eliminar todos los incentivos a la posesión de vivienda para facilitar el mercado de alquiler y la mayor movilidad geográfica que permite.

En suma, este es un ensayo ambicioso y comprehensivo donde toda la experiencia, capacidad de reflexión y visión de futuro se aúnan para dar una interpretación muy acertada de las reformas que España debe de acometer si queremos competir en el mundo. Es, por tanto, una buena hoja de ruta para cualquier directivo de empresa o profesional que opere o quiera operar en España.

Este artículo fue originalmente publicado en www.knowsquare.es, un dominio propiedad de Know Square, S.L.

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